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Es
así como la piedra, la madera y el barro
dejan de ser simples materiales y se
convierten al entrar en juego con las manos
y la imaginación de los artistas, en una
estrategia para narrar y describir sucesos y
sentimientos, haciendo del arte la presencia
inmortal, la fuerza imperecedera de la
cultura.
La
condición de andino que distingue al
trujillano, le atribuye una suerte de
privilegio con fenómenos y narraciones
legendarias y míticas creadas a partir de
la imaginación y el intercambio con la
naturaleza, expresado en leyendas, creencias
y mitos que han permanecido a lo largo del
tiempo en la memoria, gracias a la oralidad
y a
la plástica popular.
Trujillo,
a través de sus creadores populares
consolida su geografía, documenta su
historia y testifica el rico mundo de
tradiciones, costumbres y leyendas, y de
esta manera, reúne lo más simbólico de su
cultura. La historia señala como
antecedentes del hecho plástico popular
trujillano a los cuicas, primeros
habitantes de esta región, de hecho,
expresa Pérez Carmona (1976), que este
legado permite que “como portadores de
fórmulas tradicionales espontáneas y
virtuosas a la vez, seamos el canal
exuberante por donde fluye una gran
manufactura del arte popular”(p.75), y
esto da fuerza y solidez a la valiosa
representación de artistas populares, entre
quienes destacan Salvador Valero, Eloísa
Torres, Antonio José Fernández (El Hombre
del Anillo), Josefa Sulbarán, Navor Terán,
Rafaela Baroni, José (Pepe) Calabrés,
Omira Lugo, José Manuel Torrealba, Manuel
Cabrera,
Evelia Mendoza, Lorenza Bastidas,
Felicinda Terán de Salazar, Antonia Azuaje,
Carmen Torres, José Márquez, Víctor González,
Marcos Sánchez, entre otros.
Por
otra parte, la cultura trujillana se ve
enriquecida con los artistas de carácter
académico, entre quienes destacan: José
Felipe Márquez, Petronila de Vásquez, José
Juan Rodríguez, Ricardo Salazar, Pablo Fernández,
Aníbal Briceño, Ilvio Rivero, Tomás
Godoy, Bartolo Lugo, Alberto Aranguren,
Agustín León, Ángela Raga, José Luis
Angulo, Emilia de Linares, José Juan Rodríguez,
Agustín León, Luis Alberto Villegas, José
Manuel Rosales, Henry Viloria, Emilia de
Linares, Omar Rumbos Morón, Juana
Francisca Hernández; Agustín Montilla y
José Ramón Quintero, Adhemar González,
Rafaela Castellanos, Rómulo Pérez, Marcos
Miliani, Asdrúbal Colmenárez y Alfonso
Rodríguez, Miguel (Pía)
Viloria, Cristóbal Godoy, Lenin
Ovalles, Edgar Parra, y otros, quienes desde
perspectivas diversas en el arte contemporáneo,
el paisajismo, surrealismo y distintos
estilos, tendencias y técnicas
han sido forjadores de un arte
trujillano ejemplar.
Este
escenario cultural trujillano, atestiguado
desde tiempos muy distantes, se guardan en
la memoria como una fortuna que día a día
congrega al trujillano a volver al pasado,
en una celebración de sabernos portadores
de un legado imborrable, con rasgos que son
practicados entre las luces del día y entre
el silencio nocturno. Un trayecto que se
define en las palabras, sus sonidos y
significados, las formas y los sentimientos
que nos sujetan a valores identitarios tan
sublimes como garantes de su propia
autenticidad.
Referencias:
Briceño
Perozo, Mario (1984). Historia de
Trujillo. Academia Nacional de la
Historia. Caracas.
Pérez
Carmona Antonio (1976). Los Cuicas y sus
Herederos Poéticos. Armitano. Caracas.
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Mgs. Carmen Araujo Valero: Licenciada
en Historia de la Universidad de Los Andes
en el año 1987, Especialidad en Museografía
en el INAH-MÉXICO en el año 1994, posee
una Maestría en Gerencia de la Educación
de la Universidad de los Andes desde el año
2002. Además de ser Profesora a Dedicación
Exclusiva de la Universidad de los Andes, es
Directora del Museo de Arte Popular
“Salvador Valero” (ULA-Trujillo) desde
Junio 2002.
Esta
investigadora adscrita al Centro de
Investigaciones Literarias y Lingüísticas
“Mario Briceño Iragorry” (ULA-NURR),
tiene una gran preocupación por la
divulgación de la cultura trujillana,
colaborando en proyectos que promuevan al
pueblo trujillano.
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