Especial "Mario Briceño Iragorry": Fue un venezolano ejemplar y siempre se ha dicho que Mario Briceño Iragorry es un eterno ejemplo para la juventud; un maestro, un sabio que dejó en su literatura y en sus actos de ciudadano una cerca y vertical manera de ser venezolano.

Mario Briceño Iragorry nació en la ciudad de Trujillo el 15 de septiembre de 1897; en su tierra natal, especialmente en Valera sigue estudios de primaria y secundaria; más que pariente, su tío, el eminente educador Américo Briceño Valero fue un ejemplo y un maestro para el joven Mario; posteriormente proseguiría estudios en Caracas. A los 23 años de edad, en 1920, aun estudiante, publico en la legendaria imprenta “El Lápiz”, de Mérida, el que posiblemente sea su primer libro, precisamente uno de historia, biografía que será la apertura de un largo camino por esta senda; se trata este libro del Elogio del Dr. Eloy Paredes.

Es bueno señalar que previamente, en 1912, ingreso a la Universidad Central de Venezuela, estudios que interrumpió a raíz de la clausura de esa institución por motivos políticos. Posteriormente solicita ingreso y lo obtiene en la Escuela Militar, pero no llego a concluir los estudios castrenses; se retira en 1917.

Regreso  a su tierra natal en 1918 y se inscribe en la Universidad de Los Andes para proseguir estudios; retorna a Caracas y en 1921 es electo Diputado al Congreso por el estado Mérida, con solo 24 años de edad. En 1925 recibe en la UCV su titulo de bachiller en Filosofía junto con Gonzalo Barrios, Luis Alberto Aveledo, Manuel R. Egaña, Pedro González Rincones, Rafael Naranjo Ostty, Antonio Pulido Villafañe y Rafael Silveria, entre otros. Ese mismo año se le otorga el titulo de Doctor en Ciencias Políticas.

La brillante trayectoria intelectual del doctor Briceño Iragorry le abre las puertas del reconocimiento publico. Más que el ejercicio de Derecho, fue fundamental su tarea de educador. A solo 9 años de la publicación de su primer libro, el 22 de junio de 1929 es electo Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia, para ocupar el sillón letra “B” que dejo vacante el preclaro intelectual y científico Dr. Lisandro Alvarado. Se incorporo a ella el 25 de enero de 1930 con un discurso donde tato el tema “El conquistador español. Los fundadores de Nuestra Señora de la Paz de Trujillo”.

Un año después, el 23 de julio de 1931 lo eligen Individuo de Número de la Academia Venezolana de la Lengua, en reemplazo del critico literario Jesús Semprún, ocupando el sillón letra “C”. Se incorpora el 16 de julio de 1932, presentando un trabajo sobre  San Francisco de Asís, poniendo de manifiesto diversas facetas de la vida del poverello y ratificando don Mario su acendrada fe cristiana.

Entre los cargos que ocupo estuvieron los de Secretario de la UCV; Director de Archivo General de la Nación; en 1936 se incorpora al servicio exterior como Encargado de Negocios en Costa Rica, Cónsul en Nueva Orleáns, Delegado de Venezuela ante la UNESCO; en 1941 representante diplomático de Venezuela en Panamá y Centroamérica. Con la asunción al poder de su amigo el General Isaías Medina Angarita, se le nombra presidente del estado Bolívar, donde permaneció hasta 1945 cuando se incorpora al Congreso como Senador y se le elige Presidente del Parlamento.

A fines de la década es Embajador en Colombia. Fue nombrado Cronista Oficial de la ciudad de Caracas.

Al advenir al poder la Junta Milita de gobierno se ve precisado a exiliarse en España; aprovecha para investigar en los archivos para ir conformando sus libros sobre historia y sobre los personajes de ella.

A la caída de la dictadura regreso al país el 13 de abril de 1958 y renovó su actividad literaria y política, pero su sufrido corazón que lo afectaba le jugo una mala pasada y falleció en Caracas el 6 de junio de 1958, a los 60 años de edad, perdiendo Trujillo y Venezuela uno de sus más preclaros hijos.

Fue autor de numerosos libros. Se le incluye dentro de la llamada Generación del 18; entre sus obras figuran; Casa – León y su tiempo (1946), El Caballo de Ledesma (1942), Aviso a los navegantes (1942), Alegría de la tierra; Tapices de historia patria; El regente Heredia o la piedad heroica; Lecturas venezolanas; La historia como elemento de creación; Introducción y defensa de nuestra historia; Historia de la Fundación de la ciudad de Trujillo; En desagravio de Venezuela; La hora undécima; Masaje sin destino; Vida y papeles de Urdaneta el joven y otros libros no menos interesantes.

Sus restos fueron conducidos en 1990 al Panteón Nacional y su corazón llevado a la Catedral de Trujillo por expresa disposición suya y como un poster homenaje a este virtuoso ciudadano.

Especial "José Gregorio Hernández": Una de las facetas menos conocidas del doctor José Gregorio Hernández Cisneros  es la de científico, oficio que le deparo muchas satisfacciones después de una consagración extraordinaria hacia la investigación en el Laboratorio y en la experimentación.

José Gregorio Hernández Cisneros nació en Isnotú, estado Trujillo, el 26 de octubre de 1864 y falleció en Caracas, en lamentable accidente automovilístico, el 29 de junio de 1919, desempeñándose entonces como profesor de las cátedras de Histología, Microbiología y Fisiología Experimental, Bacteriología y Parasitología en la Universidad Central de Venezuela.

Graduado de medico el 28 de junio de 1888, se fue a Paris a estudiar cursos de especialización con reputados profesores de aquella nación donde aprovecho las enseñanzas al máximo. Allí estudio Histología, Embriología, bacteriología y Fisiología. Al regresar trajo a Venezuela modernos equipos para los laboratorios del Hospital Vargas de Caracas. Corría el año 1891 y sus estudios en Europa le valieron su ingreso a la UCV donde desempeño las cátedras de Histología Normal y Patológica, Fisiología Experimental y Bacteriológica, fundando en esa máxima casa de estudios la primera cátedra de Bacteriología en el país.

En 1906 el doctor Hernández dio a conocer su texto didáctico de Elementos de Bacteriología, el primero de esta especialidad que se publica en el país; igualmente, mediante sus estudios profundos sobre la materia describió y logro establecer la correcta patógena  de la enfermedad comúnmente llamada angina de pecho de naturaleza palúdica, por primera vez en el mundo.

Otros trabajos suyos fueron sobre recuento globular, la bilharziasis, la nefritis amarílica y la terapia de la tuberculosis mediante el aceite de chalmoogra.

Destacados alumnos suyos ponen de relieve – entre ellos el eminente medico fallecido Dr. José Izquierdo – la alta calidad de su exposición docente durante las clases y el dominio de las materias que impartía. Igualmente su dedicación a los trabajos de laboratorio, colocado siempre sobre su microscopio o sobre los cuerpos donde seguía los estudios de Histología y Fisiología. A Venezuela la represento en varios congresos internacionales de medicina, como el primer panamericano celebrado en Washington en 1895.

La secuencia de sus trabajos de investigación llevados a publicaciones nos da a conocer la existencia de tres publicaciones didácticas: Elementos de Bacteriología, Elementos de Fisiología, más sus clases en la UCV recopiladas por sus discípulos José Izquierdo.

Trece publicaciones científicas entre las que descuellan: Lecciones de Bacteriología; sobre la angina de pecho paludosa; Sobre el numero de glóbulos rojos; de la Bilharziasis en Caracas;, Lesiones anatomopatológicas en la pulmonía o crupal; Anatomía Patológica de la fiebre amarilla (en colaboración con Felipe Guevara Rojas); Elementos de Embriología del tratamiento de la tuberculosis con el aceite de chalmoogra.

La literatura como tal no escapo a su interés y así publico varios trabajos de este genero en la legendaria revista caraqueña El Cojo Ilustrado.

La vida religiosa del doctor José Gregorio Hernández Cisneros fue importante; recordemos que en una primera oportunidad ingreso a una cartuja de Italia y posteriormente quiso ingresar, sin éxito al sacerdocio, pero su existencia, plena de virtudes y de fe es la que permitió que a su muerte se le venerara como a un santo y hoy tiene la categoría de Venerable dentro de los estamentos eclesiásticos y de profunda convicción religiosa que realza sus virtudes eminentes.

Especial "Rafael Rangel": Nació en Betijoque, pequeña ciudad del estado Trujillo, el día 25 de abril de 1877. Sus padres son Eusebio Rangel, comerciante, de evidente origen africano y Teresa Estrada, humilde mujer del pueblo. Eusebio y Teresa no son casados, y ésta muere cuando su hijo es aún muy niño. El padre Eusebio se hace cargo del pequeño, lo reconoce ante el Registro de Estado Civil y le proporciona los recursos necesarios a su educación.

La instrucción primaria le es impartida a Rafael Rangel en su propio lugar de nacimiento. El maestro Enrique Flores le proporciona los primeros conocimientos. Terminada su primera etapa educativa, el padre don Eusebio le envía a Mérida para que prosiga estudios en el Seminario Diocesano, pero tal era su vocación que Rangel se traslada a Maracaibo para cursar en el famoso Instituto "Maracaibo".

En la Universidad del Zulia obtiene Rangel el título de Bachiller en Ciencias Filosóficas; inicia sus estudios de medicina, pero los interrumpe para dedicarse por entero a la Biología. Rangel se traslada a Caracas y prosigue sus estudios de medicina en la Universidad Central. Rangel, con dos grandes contrapuestos maestros, los doctores José Gregorio Hernández, católico fervoroso y Luis Razetti, ateo, realiza estudios de histología, física, bacteriología y química médica y desempeña el cargo de preparador en la Cátedra de Fisiología Experimental.

En 1901, Rangel que apenas cuenta 24 años de edad, publica en la Revista Anales de la Universidad Central su primer trabajo científico titulado "Teorías del Sistema Nervioso".

Al abandonar formalmente sus estudios universitarios, Rangel es designado Preparador en el Laboratorio Clínico del Hospital Vargas; luego el Dr. Santos A. Dominici lo acoge en su "Instituto Pasteur", lo designa Jefe del Laboratorio Clínico del Hospital Vargas. Rangel es estimulado por algunas de las más eminentes figura científicas de aquellos días: Pablo Acosta Ortiz, Emilio Conde Flores, Santos A. Dominici, Luiz Razetti, José Gregorio Hernández.

En 1903, Rafael Rangel presentó ante el Colegio de Médicos de Caracas un trabajo titulado "Etilogía de ciertas anemias graves en Venezuela". En este trabajo Rangel indica que el Necator Americanus es el origen de la anemia y de otra graves dolencias que diezman los campos y suburbios de Venezuela.

En 1904, después de afanosas y largas observaciones, Rafael Rangel, precisa definitivamente el nefasto papel del anquilostomo en nuestros medios rurales.

A tiempo que Rafael Rangel se ocupaba en la defensa de la salud de los laboriosos hombres del campo venezolano, su ya extendida fama de investigador científica lo lleva a aplicar sus conocimientos de parasitología a las áreas de la agricultura y de la cría. De esta incursión investigativa, Rangel dejó para la posteridad su trabajo titulado "Nota preliminar sobre la peste boba y la derrengadera de los equinos venezolanos".

En 1906, Rangel, provisto de un laboratorio bacteriológico portátil viaja a los estados Carabobo y Falcón para estudiar etiológicamente una epidemia que azota a los ganados caprino y bocino. En los diversos análisis que practica al respecto, además de aislar el germen que produce el ántrax o carbunco bacteriano, descubre en los bronquios de los animales examinados los huevos, larvas y adultos del gusano Dictiocaulus filaria que produce la bronquitis en los becerrros.

La etapa culminante de la carrera científica de Rafael Rangel corresponde al año de 1908. Un médico de La Guaira, el Dr. Gómez Peraza, comunica al Cónsul norteamericano en dicho puerto que está en conocimiento de la existencia de casos de peste bubónica. El Cónsul informa a las autoridades y éstas preocupadas resuelven la detención del médico, quizás por considerarlo alarmista, y encomiendan a Rangel la inmediata investigación del asunto. La actividad desplegada por Rangel para hacer retroceder el tremendo mal que amenazaba a Venezuela fue realmente extraordinaria.

El General Cipriano Castro, Presidente de la República, lo condecora con la orden del Busto del Libertador y establece una cordial y frecuente comunicación con el sabio trujillano. Esta circunstancia concita la envidia y animadversión de las medianías políticas y profesionales del momento, hostilidad que va creciendo y haciéndose cada día más insidiosa y agresiva.

El Ministro de Relaciones Interiores, Dr. López Baralt había prometido a Rangel la asignación de una beca para que se trasladase a Inglaterra a cursar estudios. Pero sobrevino la caída del Presidente Castro, y el nuevo régimen no sólo incumplió la promesa formulada en mérito a los grandes servicios prestados, sino que le solicitó la renuncia como Jefe del Laboratorio Clínico del Hospital Vargas. La campaña contra el sabio trascendió a la prensa y un médico por demás obscuro le recriminó su condición de simple Bachiller de la República. Otro sujeto, carcomido por la envidia, ante la posibilidad de que Rangel fuese al Brasil, el cometido científico tuvo la imbecibilidad de manifestar en pleno Congreso que aquel país no necesitaba la presencia de "un negro más". Inclusive llega a negarse su papel decisivo en el control de la peste en La Guaira, atribuyeno todos los méritos a otra persona.

La sensibilidad de Rangel se resiente profundamente. El despojo que se le hace de su cargo en el Hospital Vargas, donde han transcurrido sus más intensos años de labor abnegada, lo hiere en lo más hondo de su espíritu. Y lo conduce a la funesta decisión que puso fin a su vida y dejó huérfano al país de uno de los auténticos padres de su progreso médico-científico.



(Información obtenida del libro "Gente de Venezuela", Tomo II, del autor Jorge Maldonado Parrilli.)

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