|
Dulce
Nombres de Jesús de Escuque: Con los
nombres de Mirabel y Trujillo estuvo allí
capital en los años 1557 y 1558. más tarde
se constituyo un poblado indígena con el
nombres de Skukey; se le dio categoría de
pueblo con jurisdicción eclesiástica y
civil en la segunda década del siglo XVIII.
Cuando Martí la visito en abril de 1777 se
había establecido un pleito para determinar
si era pueblo de españoles o de indígenas.
Aso lo describe el Obispo viajero:”...
las casas están dispersas, sin formar
calles, siendo así que si se ponían en
orden las casas que hay dispersas en un
cuarto de legua, formaría un buen pueblo,
aunque el sitio no es muy apropiado por
estar muy pendiente...”
El Dividive: En
las haciendas “Soler” y “Agua
Santa”, de religiosas de la ciudad de
Trujillo, se constituyo este pueblo, que una
vez que se redujo a su mínima expresión y
sus habitantes se trasladaron hacia un lugar
inmediato a la línea férrea Motatán-La
Ceiba, en terrenos de la hacienda “El
Dividive”, nombrándosele Aldea Miranda,
cuyos terrenos fueron donados por sus
propietarios en 1906.
A su vez
la hacienda recibe el nombre de un árbol
tipico de la región. Su altitud es de 122
m.n.s.m y temperatura de A 36,8Cº. Tiene
una hermosa iglesia de dos torres, donde se
rinde culto a San Benito y a la Virgen de
Chiquinquirá.
Posee una Colonia Agrícola
denominada El Cenizo, obra cuyo fin es el
aseguramiento del potencial económico del
estado.
Fue elevado a la
categoría de municipio el 3 de febrero de
1962 con el nombre de Miranda, en homenaje
al Precursor de la independencia.
Toma
su nombre del grupo indígena que operaba en
la región. La base del poblado es una
meseta al pie del Contrafuerte del Caus y en
las proximidades de las Quebradas La Vichú
y Juan Pérez.
Isnotú:
Es la ciudad de José Gregorio Hernández;
en tierras de indígenas de la etnia Isnotúes
se fundo este pueblo. Una primera versión
señalada que su fundación tuvo lugar en
1645 por don Juan Muñoz,
y
una segunda versión que fue fundado
en 1640 por Pérez Revollo, pero el Obispo
Mariano Martí, que tuvo en el sitio el 13
de abril de 1777 dice que una legua antes de
llegar a Betijoque, “... pasamos por
el sitio llamado Isnotú, que no es pueblo,
y solo hay unas casas dispersas...”; seguramente
los indígenas despoblaron el pueblo
originalmente y luego fue conformándose
nuevamente.
Isnotú
tiene una altitud de 726 m.s.n.m y registra
temperatura de A 20Cº.
La Ceiba: Remonta
sus orígenes a comienzos del siglo XVII,
privilegiada población por su proximidad a
la Ribera del Lago de Maracaibo (2 Km.) los jesuitas constituyeron en
gran manera en su conformación como pueblo
al dotarlo de una hermosa Capilla
Parroquial, cuyo origen se fija hacia el en
el llamado Pueblo Viejo, punto de enlace
entre el lago y los pueblos andinos y
neogranadinos. La Ceiba surge como el primer
puerto lacustre trujillano (Siglo XVII)
gracias a las gestiones realizadas por el
comerciante don Ramón Almarza, quien
promovió la edificación de la aduana y la
construcción del malecón.
El puerto tuvo mucho
movimiento en el siglo pasado y después
languideció hasta su virtual desaparición.
Últimamente se esta tratando de revitalizar
este estratégico lugar.
En
1821, se viste de gloria cuando tuvo como huésped
al Libertador quien embarcó desde allí
hacia Maracaibo, luego de su estadía en el
Estado Trujillo. Posteriormente, en 1887
comienza a operar el Gran Ferrocarril que
hacía sus recorridos entre La Ceiba y
Sabana de Mendoza y ocho años más tarde su
ruta llega hasta Motatán. Ambas compañías
decayeron con el tiempo y se apagaron,
quedando como valioso testimonio de la lucha
soñadora de unos pocos empresarios
trujillanos y zulianos, concientes de la
importancia de las mismas en el progreso y
civilización de los pueblos del occidente
venezolano.
|