El Estado Trujillo cuenta con innumerables pueblos llenos de historia en donde sus orígenes se remontan a tiempos indígenas y coloniales, siendo estos el patrimonio cultural de nuestro estado. A continuación se presentan algunos de ellos:

Boconó: Poblada, hermosa e importante desde el punto de vista de la cultura es esta ciudad de San Alejo o N.S. de la Concepción de Boconó, que Martí le atribuye los dos patronazgos. Allí estuvo la ciudad de Trujillo de Salamanca entre 1560 y 1563, pero la vida propia distinta de Trujillo surgió hacia las primeras décadas del siglo XVII; se le llama “Jardín de Venezuela” se debe a que el Libertador Simón Bolívar en su primera visita a Boconó el 26 de junio de 1813, quedó muy gratamente impresionado por la extraordinaria belleza de las hijas de sus pobladores y lo califico así y también por su rico ambiente vegetal y agradable temperatura.

Bolivia: Antiguo caserío Pacheco, luego Santa Rosalía de Pacheco. Finalmente se le dio el nombre de Bolivia en homenaje a esa nación fundada por el Libertador. En 1840 fue elevado al rango de la parroquia civil y eclesiástica en 1852.

Burbusay: En los viejos documentos se le menciona Burrosay, nombre de un cacique de indígenas de la cultura cuica. Su fundación data de fines del siglo XVII; fue encomienda del legendario conquistador trujillano Juan Pacheco Maldonado, primer Gobernador de la Provincia de Mérida. Martí decretó la construcción de una iglesia y en 1790 la elevo a la categoría de parroquia eclesiástica lo que implicaba simultáneamente la parroquia civil. La iglesia colonial de esta población es muy hermosa al igual que su retablo.

Campo Elías: Originalmente se conocía a este lugar como El Morro, hacia 1816; en 1835-36 un grupo de familias notables se avecinda en este sitio al cual se le erige en parroquia civil en 1855 y en 1866 eclesiástica. Se le dio el nombre de Campo Elías en homenaje a Vicente Campo Elías, luchador español por la independencia y a quien se debió el triunfo de La Victoria en 1814, salvando al General José Félix Ribas.

Chejende: El Obispo Martí halló en este lugar numerosas viviendas y habitantes. En 1835 los hacendados don Carmen Peña y José de la Trinidad Cañizales donaron tierras para el ensanche de la comunidad que en 1868 se erigió en parroquia civil y en 1874 eclesiástica.

Cuicas: Su nombre es remanente de una aguerrida comunidad indígena que abarco Los Andes trujillanos y parte de los merideños. En 1844 se erigió en parroquia civil y eclesiástica en 1866.

Dulce Nombres de Jesús de Escuque: Con los nombres de Mirabel y Trujillo estuvo allí capital en los años 1557 y 1558. más tarde se constituyo un poblado indígena con el nombres de Skukey; se le dio categoría de pueblo con jurisdicción eclesiástica y civil en la segunda década del siglo XVIII. Cuando Martí la visito en abril de 1777 se había establecido un pleito para determinar si era pueblo de españoles o de indígenas. Aso lo describe el Obispo viajero:”... las casas están dispersas, sin formar calles, siendo así que si se ponían en orden las casas que hay dispersas en un cuarto de legua, formaría un buen pueblo, aunque el sitio no es muy apropiado por estar muy pendiente...”

El Dividive: En las haciendas “Soler” y “Agua Santa”, de religiosas de la ciudad de Trujillo, se constituyo este pueblo, que una vez que se redujo a su mínima expresión y sus habitantes se trasladaron hacia un lugar inmediato a la línea férrea Motatán-La Ceiba, en terrenos de la hacienda “El Dividive”, nombrándosele Aldea Miranda, cuyos terrenos fueron donados por sus propietarios en 1906. 

A su vez  la hacienda recibe el nombre de un árbol tipico de la región. Su altitud es de 122 m.n.s.m y temperatura de A 36,8Cº. Tiene una hermosa iglesia de dos torres, donde se rinde culto a San Benito y a la Virgen de Chiquinquirá.

Posee una Colonia Agrícola denominada El Cenizo, obra cuyo fin es el aseguramiento del potencial económico del estado.

Fue elevado a la categoría de municipio el 3 de febrero de 1962 con el nombre de Miranda, en homenaje al Precursor de la independencia.

Toma su nombre del grupo indígena que operaba en la región. La base del poblado es una meseta al pie del Contrafuerte del Caus y en las proximidades de las Quebradas La Vichú y Juan Pérez.

Isnotú: Es la ciudad de José Gregorio Hernández; en tierras de indígenas de la etnia Isnotúes se fundo este pueblo. Una primera versión señalada que su fundación tuvo lugar en 1645 por don Juan Muñoz,  y  una segunda versión que fue fundado en 1640 por Pérez Revollo, pero el Obispo Mariano Martí, que tuvo en el sitio el 13 de abril de 1777 dice que una legua antes de llegar a Betijoque, “... pasamos por el sitio llamado Isnotú, que no es pueblo, y solo hay unas casas dispersas...”; seguramente los indígenas despoblaron el pueblo originalmente y luego fue conformándose nuevamente.

Isnotú tiene una altitud de 726 m.s.n.m y registra temperatura de A 20Cº.

La Ceiba: Remonta sus orígenes a comienzos del siglo XVII, privilegiada población por su proximidad a la Ribera  del Lago de Maracaibo (2 Km.) los jesuitas constituyeron en gran manera en su conformación como pueblo al dotarlo de una hermosa Capilla Parroquial, cuyo origen se fija hacia el en el llamado Pueblo Viejo, punto de enlace entre el lago y los pueblos andinos y neogranadinos. La Ceiba surge como el primer puerto lacustre trujillano (Siglo XVII) gracias a las gestiones realizadas por el comerciante don Ramón Almarza, quien promovió la edificación de la aduana y la construcción del malecón.

El puerto tuvo mucho movimiento en el siglo pasado y después languideció hasta su virtual desaparición. Últimamente se esta tratando de revitalizar este estratégico lugar.

En 1821, se viste de gloria cuando tuvo como huésped al Libertador quien embarcó desde allí hacia Maracaibo, luego de su estadía en el Estado Trujillo. Posteriormente, en 1887 comienza a operar el Gran Ferrocarril que hacía sus recorridos entre La Ceiba y Sabana de Mendoza y ocho años más tarde su ruta llega hasta Motatán. Ambas compañías decayeron con el tiempo y se apagaron, quedando como valioso testimonio de la lucha soñadora de unos pocos empresarios trujillanos y zulianos, concientes de la importancia de las mismas en el progreso y civilización de los pueblos del occidente venezolano.

Otro de los orgullos de La Ceiba es el haber visto nacer al Ilustre Poeta Trujillano Ismael Urdaneta, autor del Gran Poema “Los Libertadores”.

Esta población posee además de sus grandes recursos humanos, las inmensas riquezas naturales tales como el balneario circundado de palmeras y sus playas forman una estampa muy la altitud de La Ceiba es de 16 m.s.n.m y su temperatura es de A 28ºC.

La Cejita: La población de La Cejita está situada a 8 Km. Desde la ciudad de Valera y pertenece al grupo de pueblos del Estado Trujillo que están ubicados en la zona de altitud media m.s.n.m, es decir, a 504 metros  tiene una temperatura media anual de 26ºC. Se ubica en una meseta que antiguamente era conocida como Sabana Larga.

En este sitio también estuvo en una de sus mudanzas la ciudad de Trujillo  llevada en 1565 desde Boconó por el Capitán Fundador  Francisco Bastidas; al lugar se le llamaba Sabana Larga y Sabana de Carvajal. La Cejita se funda en 1833 en tierras de José Manuel Briceño y Santos, primo del “Diablo” Briceño. El nombre La Cejita se origina en el hecho que de una parte de la meseta contemplada a cierta distancia parece “Una Ceja”.

Esta población de una connotación histórica importante, ya que en Sabana Larga están dotadas 3 cartas del Libertador Simón Bolívar los días 21 , 22 y 23 de noviembre de 1820, dirigidas a Juan Rodríguez del Toro, al General Francisco de Paula Santander y al General Antonio José de Sucre, respectivamente.